El mexicano Carlos Santana empezó muy pequeñito aprendiendo violín para pasar con ocho años a interesarse por la guitarra y llegar a convertirse hoy en uno de los mejores guitarristas del mundo.
El tema, escrito por Edgar Barrera, retrata el miedo, la pérdida y la resistencia de la comunidad latina ante las redadas y deportaciones en EE. UU.